Un Investigador canadiense Sylvain Martel ha desarrollado un ultra pequeña máquina que puede ser impulsada y dirigida a través de un enjambre de 3.000 bacterias.
El diminuto dispositivo, que sólo mide 300×300 micras, contiene una célula solar, un circuito para las comunicaciones y un sensor. Detectando los niveles de pH y el intercambio a través de impulso electromagnético conectado a un ordenador, los investigadores fueron capaces de controlar magnéticamente la ubicación de las bacterias a buscar un ambiente de pH superior.
Technology Review tiene un vídeo del fenómeno, y si usted está interesado en nanotecnología, vale la pena los 30 segundos o menos que dura este video
Robot quadrúpedo RiSE Version 3: A diferencia de RiSE V1 y RiSE V2 esta nueva versión adopta una configuración quadrupedal, y fue diseñado por Boston Dynamics, con el aporte del Proyecto consorcio.
RiSE
RiSE V3 utiliza motores de corriente continua sin escobillas que aumentan la densidad de potencia. Junto con un mecanismo totalmente diferente este robot efectúa escalada rápida (más de 22 cm / s) hasta una superficie vertical como un poste telefónico.
Hay trabajos en curso sobre el estudio de la locomoción horizontal , así como la escalada de una gran variedad de superficies.
En Robotics and Mechanisms Laboratory crearon, junto a la escuela de ingeniería del Virginia Tech, una mano robótica llamada RAPHaEL (Robotic Air Powered Hand with Elastic Ligaments) que probablemente sea mucho más suave que muchas personas que conocemos.
El robot, que es impulsado por un compresor y ya ganó premios por su innovación, es capaz de sostener objetos pesados realmente delicados sin la amenaza de romperlos.
El otro día veíamos algunos ejemplos de robots ‘actores’, y nos preguntábamos si el ser humano no se estaría quedando algo obsoleto. Pues bien, ahora me encuentro con un robot que es un auténtico músico, de los pies a la cabeza (si los tuviera). Se llama Shimon y es capaz de tocar la marimba, e incluso de improvisar acompañando la música jazz que Guy Hoffman interpreta al piano. Os dejo el vídeo completo de su primera actuación pública. Creo que merece la pena verlo; es impresionante:
Shimo es una creación del Georgia Tech., y supone un salto cualitativo con respecto a otros robots ‘músicos’. Existen robots capaces de moverse, con más o menos gracia, al ritmo de la música (como Miuro, Qrio de Sony, o el mismísimo Asimo). También hay robots capaces de tocar el violín, la trompeta, o incluso de tocar conjuntamente como grupo (recordemos, por ejemplo, a el grupo “the Trons” o el cuarteto robótico de Toyota). Incluso hemos visto a Asimo dirigiendo a toda una orquesta.
Sin embargo, Shimo es capaz de generar música por sí mismo. No es algo programado previamente o teleoperado, como sucede en los anteriores casos (tal vez con la excepción de Miuro, algo más ‘libre’). Shimo ‘escucha’ la música del piano e intenta adaptarse a su ritmo, a los temas y a las melodías que percibe. Todo un ejercicio de improvisación que, como podéis observar, no queda nada mal en conjunto.
Aunque lo parezca, lo que lleva el tipo de la silla no es un casco del imperio sino que se trata de un voluntario que está ensayando el Brain Machine Interface (BMI) adaptado a la robótica. Se trata en definitiva de controlar los movimientos del robot (ASIMO, en este caso) sólo con los pensamientos.
En este caso, el Honda Research Institute en coordinación con dos organismos (Advanced Telecommunications Research y Shimadzu Corporation) han logrado el control del robot mediante un sensor que mide la actividad cerebral. Honda asegura que la precisión es de un 90% y ‘sin un entrenamiento especial’. Impresionante. No te pierdas el vídeo tras el salto.
Fuente : Engadget